lunes, 18 de julio de 2011

...Y me aprendí tu nombre para no olvidarme del mío



No muero en la noche, muero ahora que ya no estás, que ya no hay nadie a quién entregarle las palabras, las flores y las miradas nocturnas.
Muero desnuda, inerte, pero no con llanto ni felicidad, me muero entre la suerte y el instrumento del diablo. Me muero entre más muertos despistados.
Recuerdas el atardecer cerca de la loma del parque, aquel día murió la vecina y el ave que cantaba frente a mi ventana. Murieron con gritos de infelicidad y llantos de recién nacido. Y hoy que yo muero esa paz inexistente me deja para posarse sobre tus hombros.
Pero no me muero yo, quizá no me muera hoy.
Cada gota de lluvia que cayó esta mañana, las recolecté en el frasco que dice
"L' automme" son para cuando te falten las lágrimas o el sauce tenga sed, las compartan y de paso me recuerden. También recuerda regar las plantas, las azucenas y las margaritas y que a los anturios no les de mucho el sol, y es que hoy me muero pero tal vez no.
No muero porque no estás conmigo y si estuvieras ya no estaría yo aquí, me muero de falta de risa, de falta de sol, me muero de viaje y por supuesto, de amor.
Me muero entre letras, piel y azares. Me muero de agua y me muero por dos, porque te falto y me faltas.
Y no es que yo muera por ti, pareciera que así lo he querido decir. Muero, como dice Sabines, de ti y de mi, muero de ambos.
Muero por diversión, para ver si reencarno y te vuelvo a encontrar, muero porque te quiero y nada más.
Pero no me muero yo, no muero hoy, quizá mañana, en un año o en tres, y es que si quiero morirme, pero has de saber una cosa no es por que no quiera, si no porque quiero que tú me entierres y justamente hoy, te fuiste.

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